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poemas que alimentan junio 9, 2008

Posted by hortelanasdelalma in poemas que alimentan el alma.
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Ellas fueron capaces de transmitir en la palabra (en el verbo) toda la belleza de la madre Tierra.
Espero que estas palabras -de mujeres tan sensibles- nos muestren uno de los caminos para la reflexión que buscamos desde ese acto maravilloso y sorprendente que es ‘cultivar’ la tierra, o el espíritu.

Gladys

Dulce Maria Loynaz (Cuba)

Poema Amor
Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa;
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan…
Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces….
Amar lo amable, no es amor:
Amor es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día;
es ponerse de sol vivo
en el ansia de la semilla ciega
que perdió el rumbo de la luz,
aprisionada por su tierra,
vencida por su misma tierra…
Amor es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla:
¡Amor es ser camino y ser escala!
Amor es este amar lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro…
Es entrarse en la entraña de la noche
y adivinarle la estrella en germen…
¡La esperanza de la estrella!…
Amor es amar desde la raíz negra.
Amor es perdonar;
y lo que es más que perdonar,
es comprender…
Amor es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir y resucitar …
¡Amor es resucitar!

Divagación

Si yo no hubiera sido….
¿qué sería en mi lugar?
¿Más lirios o más rosas?
0 chorros de agua
o gris de serranía
o pedazos de niebla
o mudas rocas…
De alguna de esas cosas, la más fría
me viene al corazón que las añora.
Si yo no hubiera sido,
el alma mía repartida
pondría en cada cosa una chispa de amor…
Nubes habría
más que otras nubes lentas…
(¡la nube que podría haber sido!…)
¿En el sitio, en la hora de qué árbol estoy,
de qué armonía más asequible y útil?
Esta sombra tan lejana parece que no es mía.
Me siento extraída en mi ropaje
y rota en las aguas,
en la monotonía del viento sobre el mar,
en la paz honda del campo,
en el sopor del mediodía!…
¡Quién me volviera a la raíz remota
sin luz, sin fin, sin término y sin vía!

Emily Dickinson (Estados Unidos)

Miel imprevista
Volvió la abeja a mi rosal.
Le dije:
–Es tarde para mieles; aún me dura
el invierno.
Volvió la abeja…
…Elije
–le dije—otra dulzura, otra frescura
inocente…
(Era la abeja oscura
y se obstinaba en la corola hueca…)
¡Clavó su sed sobre la rosa seca!…
Y se me fue cargada de dulzura…
Cuando cuento las semillas…
Cuando cuento las semillas
sembradas allá abajo
para florecer así, lado a lado;

cuando examino a la gente
que tan bajo yace
para llegar tan alto;

cuando creo que el jardín
que no verán los mortales
siega el azar sus capullos
y sortea a esta abeja,
puedo prescindir del verano, sin queja.
El ocaso traedme en una taza
El ocaso traedme en una taza,
contadme las vasijas de la aurora
para decirme su rocío exacto;
Decidme hasta qué altura da la mañana un brinco
y cuánto duerme el tejedor que hizo
ese lienzo de azul tan dilatado.

Escribid cuántas notas en su éxtasis
tiene el recién llegado petirrojo
entre asombradas ramas del estío;
cuántos viajes hace la tortuga,
cuántas tazas la abeja saborea,
ebria de su rocío.

¿Quién puso al arco iris sus estribos
y quién guía las dóciles esferas
con mimbres del azul más delicado?
¿Qué dedos pulsarán la estalactita
y quién cuenta el dinero de la noche
para saber si todo está pagado?
¿Quién construyó esta casa pequeñita
y dejó tan cerradas las ventanas
que se quedó mi alma toda a oscuras?
¿Y quién me sacará un día de fiesta,
con unas alas negras para huir, como pompa
que aún no te figuras?

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Comentarios»

1. inma mdp - junio 29, 2008

De nuevo aquí, y para no dejar de lado la vena romántica para a áquellas que tenemos sangre corriendo por las venas, ganas de sentir y compartir, ahora que ya el verano alimenta más si cabe, nuestra salvia, nuestra fuerza de mujeres que sabemos lo que queremos y queremos vivirlo. Este poema es de Patricia Gomez, escritora chiilena que publica un hermoso blog; Como pompas de jabón de Patricia, extracto de su libro “A veces…:

A veces,

Cuando pienso en un hombre,
lo sueño ígneo y profundo,
vivo como un Dios, mío y sólo mío,
tanto o más que mis manos.

Un hombre amado que corra
contra el tiempo,
que arrastre mis existencias
en la profundidad de su ojo
y que las acaricie en las esquinas
perdidas de algún universo viejo
mientras me piensa.

Que se agite como un mar violento
en las curvas más siniestras de mi urgencia,
que se pasee desafiante
ante mis pupilas vagas.

Que desaparezca en mi deseo
cuando se arranquen de mi boca
en gruño los besos.
Que sea en mí,
como la hoja de un lirio,
y yo en él,
un huracanado céfiro.


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